Una mamá en la mesa electoral

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Y no precisamente de interventora, que se comen el marrón igual, pero les gusta. No, a mi me tocó porque desde que tengo a mi hijo tengo mucha suerte en todo, hasta en esto!

Una buena mañana, mientras cantaba canciones para entretener a mi cachorro mientras intentaba darme una mini ducha de esas de 38 segundos porque llora a rabiar, alguien, véase alguacil del ayuntamiento, aporreó mi puerta dejandome patidifusa en mi desnudez. No podía abrir, pero la sorpresa me esperaba abajo. Una maravillosa carta anunciaba mi nombramiento como presidenta de mesa electoral y presidenta titular, nada de suplente…

Un libro de instrucciones guía tus pasos en lo que es un marrón más de los muchos que te pueden tocar en la vida, pero un marrón cansado y bochornoso donde los haya.

Mi primer pensamiento como buena madre, fue mi hijo, ¿qué iba a hacer esta alma cándida sin su teta todo el día? Por supuesto, como todo buen español, intenté librarme, pero en la junta electoral me dijeron que mi bebe era mayor de 9 meses y que, por lo tanto, no era excusa para no cumplir con mi deber. ¡Madre mía! ¡ qué mayor! 10 meses y medio en la fecha de las elecciones, si es que el tiempo pasa volando…(entiéndase la ironía, por favor)

No sé quién puede entender que un bebe de 10 meses que vive día y noche con su madre puede separarse de ella lo que al final para mí fueron 16 largas horas, pero la ley es la ley y hay que cumplirla, así que no me quedó más que rezar y ofrecer un abanico de posibilidades a su padre para que pasara el día lo mejor posible.

Mis compañeros de mesa entendieron la situación, aunque las preguntas fluían, ya sabemos que la lactancia materna no es algo de lo que la gente sepa demasiado…así que según pasaba la mañana y mi bebe bajó a mamar la primera vez la gente lo veía como algo tierno y normal, pero cuando lo hizo por segunda empezaron a preguntar por su alimentación, juro que entre nombres de ciudadanos, DNIs y sobres salmones y blancos, traté de explicar todo lo que sé de lactancia  pero cuando la gente tiene su idea preconcebida no merece mucho la pena perder el tiempo, es mejor hacer oídos sordos y seguir a lo nuestro.

Mi hijo sólo bajó tres veces, su padre conseguía distraerle, dormirle sin teta, hacer que, por un día, yo no fuera necesaria y efectivamente no lo soy, él estuvo bien, nada le faltó en su alimento, sació su sed con agua, su hambre con pescado y verduras, ¿pero quién saciaba su mimo? ¿Quién le daba los abrazos a la temperatura justa, los besos sonoros, los cruces de miradas romanticonas? ¿Quién? Su papá tiene otras cosas con él, pero yo…yo soy mamá, la que lo llevó en el vientre, la que no se ha separado de él nunca más de 4 horas, la que cura su desazón de dientes, su hambre su sed, su sueño, su dolor con un golpe…

Cuando cerca de las 20 horas bajó por última vez a mamar alguien dijo: “pero bueno! Cuánto come este niño!” No me quedó más remedio que recordarle las migas que se almorzó, más el bocadillo, la naranja, las diferentes golosinas y los múltiples cafés…en total, cualquiera de los interventores deglutió alrededor de una 6 veces, ¿mi hijo comió mucho por bajar 3 veces a mamar?

3 horas y media de cuenteo entre cánticos de “PP, PSOE, PODEMOS, CIUDADANOS…” Mil papeles firmados y sellados y en mi cabeza solo había una nombre….Abraham…¿dormiría, cuánto lloró hasta conseguirlo?.

No sé si fui tan eficaz y eficiente en el cuenteo por que soy así de inteligente, jeje, o por que sólo pensaba en él. Una hora menos que la otra mesa electoral! Se dice pronto, una hora es mucho…

Cuando llegué a casa mi hijo dormía plácidamente, su padre había hecho sus deberes a la perfección, al nene nada le faltó, sólo mamá, nada más y nada menos. Vagabundeó triste por la alfombra de juegos, mordió el brazo de su padre esperando un pezón que no llegaba, dormido buscaba un abrazo, un calor, que la constitución le quitó.

Cumplir con mi deber y hacerlo a la perfección me robó a mi hijo como lo hacen los trabajos cada día a un montón de madres que no pueden conciliar, la desinformación sobre lactancia, la mala información sobre crianza en una sociedad que se cree evolucionada por ser capaz de fabricar tetinas artificiales hizo que además la tarea fuera juzgada por muchos. Sólo espero que la democracia me devuelva un poco de lo que me robó y que alguno de los gestores que nos gobiernen, algún día tenga a bien pararse a pensar en el problema, un problema social y no sólo de las mujeres, porque dentro de 40 años, cuando yo no pueda presidir mesas electorales, mi hijo será un ciudadano más de los que podrá hacerlo, porque yo lo fabriqué, sola, sin ayuda de nadie más, para esta sociedad que tanto critica y rebaja a las madres.

Mi regalo fue su sonrisa al despertar y verme, cuando supongo que pensó “sólo fue una pesadilla, mamá esta conmigo, otra vez”

2 COMENTARIOS

  1. La verdad es que es una faena, no es justo creo que los supuestos por los cuales quedas exento de formar parte de la mesa deberían ser más. O por lo menos que el bebé fuese más mayor, porque con nueve meses te necesita igual de mucho que con ocho o con 10. Un abrazo

  2. Que injusto que te haya tocado estar en la mesa electoral. Yo he tenido mucha suerte, me tocó de suplente y como bichillo tiene 9 meses pues me libré. Pero nadie de mi entorno me entendía, incluso mi madre se burlaba de mí diciéndome que por un día que no le diera el pecho no se iba a morir de hambre…

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