Sobre la maternidad y otros demonios

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Mujer pensando

Recuerdo en una ocasión en la que leí un libro prestado de Garcia Marquez, se llamaba Del amor y otros demonios y debo decir que el titulo me impresionó. ¿Cómo dos términos tan diferentes se juntan en un titulo para dar sentido a una novela? Y es que en muchas ocasiones así es la cosa, la belleza esta demasiado cerca de cosas no positivas que se confrontan y le dan un toque de contrapunto que, en ocasiones, nos confunde, amarga, estresa y no nos deja disfrutar.

Una de las cosas que siempre me propuse derribar con esta página era la mitología existente acerca de la maternidad, hay una especie de Aura que la rodea, que la hace parecer bella y espléndida en todo su contenido. Creo que a lo largo de mis post, y en mi página de Facebook cada día, represento la realidad sin trampas, o al menos eso intento, la verdad de ser madre mucho más allá del mero reconocimiento del amor profundo a mi pequeño, que es obvio; más allá de las frases tipo “es lo mejor que me ha pasado en mi vida” o “el parto se olvida cuando ves a tu hijo”. Cuidado, eso no quita que a ti se te haya olvidado o que sea lo mejor que te ha pasado, pero creo que no es algo que haya que estar recordando, porque todas, sin excepción, somos felices siendo madres y queremos a nuestros cachorros más que a nada en el mundo. Lo que quiero decir es que no pasa nada porque reconozcamos que, en ocasiones, perdemos los nervios, estamos tan cansadas que nos enfadamos más de lo que deberíamos y que miramos de reojo a esas mujeres no-madres que siguen viviendo una vida libre y llena de eventos.

Así, la maternidad, se enfrenta a diario con sus demonios, que para mi son:

1. Somnolencia perpetua: es cierto, como bien me dijo mi hermana en una ocasión, que dormir esta sobrevalorado, vivo durmiendo alrededor de una hora seguida como mucho y no más de 5 o 6 a lo largo del día. Eso si, cuando duermo, duermo, y ya puede caerse el edificio de al lado que no me entero, ahora, como mi churumbel suspire me despierto de inmediato.

2. Comer tranquila: ahora recuerdo cuando solo quería estar en brazos recién nacido y pienso que podía haber comido mejor entonces, que no lo aproveché, porque ahora el problema es que sólo quiere jugar, andar o gatear…así que la comida es ese momento del día en el que engulles lo que puedes turnándote con el padre, o en el mejor de los casos, comes mientras haces el avión, hablas con voz de guiñol o recoges los múltiples cachos que tira al suelo cuando decide que no quiere más.

3. El aseo básico: Ese momento diario que me dedicaba a mi misma, ducha, cremas, retoque de cejas, prueba de algún otro peinado o selección de ropas varias se acabaron. La ducha es con intruso, las cremas inexistentes y de las cejas mejor no hablamos y así me recordáis como era. En alguna ocasión me he dado cuenta mientras estoy hablando con algún cliente de los lamparones varios que luce mi camisa o de la ausencia de planchado…Lo de pintarse, arreglarse las uñas o hacer vapores para la piel o mascarillas varias es nivel súper experto y yo aún no he llegado…

4. Trabajar o concentrarse: Si bien sacar horas para trabajar es en ocasiones arte de magia, concentrarse es un milagro, cuántas veces me he sorprendido con el ordenador encendido y mirando al infinito mientras  pienso en cuando me toca vacunarle o qué comida hacerle al día siguiente, a ver si vuelve a querer comer! En cualquier caso, es sorprendente lo que me cunde o la suerte que tengo que nadie se queja!

5. El amor: si, es una desgracia que me haya acordado de él en 5° lugar, pero ¿qué esperabais? Las necesidades básicas son tremendamente importantes! El amor con tu pareja es algo que recuerdas, aquellas tardes eternas en el sofá, aquellos paseos infinitos por el campo, las mañanas sin hacer nada, las conversaciones, ooohhh, las conversaciones, eso si que se echa de menos; ahora hay ocasiones en las que tengo que pedirle que me repita un chiste, que me cuente de nuevo lo que le ha dicho el médico. Menos mal que es amor y lo puede todo! Aún así, no lo descuidamos y de vez en cuando sacrificamos una de esas 5 horas de sueño y hablamos y nos escuchamos y nos queremos.

6. Amig@s: ay! Menos mal que pocas pero las mejores, mis amistades se mantienen intactas y aún a veces, hablamos por teléfono o nos vemos. Tengo suerte y todas ellas son madres también, así que la comprensión es importante!

7. YO: y es que aunque parezca que siempre estoy hablando de mi no es cierto, estoy hablando del “ello” de “mis circunstancias” como decía Ortega, pero YO soy algo más, más interno, más profundo, más solitario y precisamente, soledad, es lo que falta, cuando no estas trabajando, estás con tu hijo y cuando no, en el gimnasio o en la compra, ¿dónde ha quedado ese YO que pensaba solitario mientras se daba un paseo mirando nada?, ¿mientras conducía, cocinaba…mientras practicaba mis hobbies? Si. Duda el mayor de los demonios de mi maternidad es en lo que se ha convertido el YO. Y es que cuesta mirarse al espejo y reconocerse, recordarse, quererse de nuevo, al nuevo YO. Un YO que ha pasado a un quincuagésimo lugar, un YO que sólo vive para otro, que ya no necesita nada más para vivir que a su mini YO.

Demonios o no, son los grandes sacrificados de la maternidad, al menos de la mía, supongo que mas pronto que tarde volveré a recuperarlos, aunque serán diferentes y el YO nunca más será un YO a secas, sino un NOSOTROS espléndido! Por que aprender a vivir con los demonios es lo que hace que el amor sea amor.

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