Sobre la cuarentena, la regla y otras cosas escatológicas

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Si, puede que el post de esta semana no sea demasiado…agradable, pero es información, porque, ¿cuántas de vosotras sabíais todo lo que iba a pasar con respecto a esto después de parir? No me digáis que si, porque entonces me quedo de piedra con mi ignorancia.

Sigo pensando que yo durante el embarazo debí quedarme atontelinada con algún flashazo selfie porque no guardo recuerdos de buscar, ni de encontrar, ni de ser informada de nada respecto a lo que pasa después de parir con todo el tema…bajos.

Si, me habían dicho que cuarentena no significa 40 días, que podía ser más o menos, pero nada más.

Pues, la cosa no queda ahí, resulta que hay más cosas ahí abajo que ese agujero que se sobredimensiona para parir, si, ahí sigue nuestra uretra y nuestro esfínter, vecinos con daños colaterales que se quejan después del parto y hacen solicitud de atenciones.

Como la hemorragia vaginal me duró tantas horas tuvieron que sondarme varias veces, así que sentí molestias, escozor y sensación de pérdida de la presión en mi orina durante casi dos meses!! A mi nadie me había dicho esto, así que viví la sensación de contagio por zona dañada durante mucho tiempo, que si ya te cuesta reconocer la zona útero, imagina si se añaden estos contratiempos…

Pero nada que ver la molestia urinaria con la incomodidad de esfínteres, y es que como la costura se prolongó hasta límites insospechados, aquella cicatriz llegaba hasta donde no debía y probé los sinsabores del micralax en mis carnes durante los 20 días que duraron mis puntos, con sus 20 noches, con sus 100 ingestas de comida…que por algún sitio debían salir.

A todo esto se juntaba una cuarentena que nadie me había explicado, una simple hoja que decía, “si manchas más de una compresa por hora, acude a urgencias”. Pero, es que yo soy muy higiénica oiga, que yo más de una hora con ese pegote de algodón de Indas no aguanto! Aunque, ciertamente, el volumen de sangre parecía controlado hasta que mi hijo empezó a enganchar bien al pecho, entonces…aquello eran dolores de ovarios más sangre a porrones! No, tampoco nadie me había hablado mucho de los entuertos, me habían contado sobre dolores postparto, pero no sobre las contracciones que da el útero para limpiar mejor cualquier resto indeseado, claro, esto lo sabes cuando alguien tiene a bien informarte de lactancia, que como nadie lo había hecho yo no sabia por qué cuando mi hijo mamaba aquello se disparaba, y es que, una vez más la naturaleza nos enseña lo sabia que es y entiende que la recuperación del parto pasa, sobre todo, por el amamantamiento de la cría. Un beneficio más sobre la teta que desconocía.

Así que, en resumen, el primer mes, estableciendo lactancia, conociendo al bebé, recuperándote del esfuerzo, la cicatriz, la cuarentena, la uretra dolorida y los micralax; pasa con más piensa que gloria!

Eso si, si ya he dicho en otras ocasiones que hay tantos partos como mujeres, postpartos ni te cuento! No se asusten si están embarazadas, que todo pasa y siempre se lleva mejor con un poco de información!

Por todo esto y mucho más, entiéndame aquellos que me oían una vocecilla débil a través del teléfono cuando me llamaban para felicitarme, me hacían ilusión vuestras llamadas, en serio, pero cuando hablamos de reparación en las zonas bajas…el humor es algo que se tiene con el tiempo y la cicatrización!

De la regla y sus desarreglos mejor no hablar, resultó que uno de los privilegios de la lactancia es que puedes no saber de ella durante meses y cuando viene lo hace con ciclos que no entiende nadie…pero esta “amiga fiel” después de más de casi dos años sin verme vino con más energía que nunca…y yo que no la echaba de menos ni pizca la recibí con la mala leche habitual.

Así que, aquí está! Otro post de esos que nadie escribe, pero que a mi me habría gustado leer…

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