No tengo sexo de tener tiempo -y otros corre corre de la maternidad-

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No tengo sexo, no tengo tiempo…

Son muchas  las mujeres que explican que durante el embarazo la libido aumenta y las ocasiones en las que se celebran esos días son muchos y variados.

Y es normal que así sea porque cuando estás embarazada los pecho y la vulva se hinchan y es más fácil la estimulación sexual. Si a esto le añadimos la segregación natural de de oxiticina que nos acerca al vínculo afectivo, la fiesta está asegurada.

Hasta ahí bien, podemos respirar tranquilas.

Pero ¿qué ocurre después del parto? ¿Es eso cierto que cuentan las leyendas urbanas y que la libido se esconde por algún armario de la casa y no hay dónde encontrarlo? ¿Es el cansancio el enemigo mortal de volver a tener un momento sexual con mi pareja? ¿Debo elegir entre ser mamá o amante? ¿Y va a ser siempre así o es algo temporal?

Estas y otras muchas preguntas a modo de ansiedad con sus “deberías” y autobloqueos pasan por la mente de muchas mujeres después de dar a luz. Si además de esto señalamos que en muchos casos puede haber (y en efecto suele haber) miedo al dolor o a que se salten los puntos, tenemos en cuenta la revolución hormonal y los cambios en la autoimagen de nuestro cuerpo, entonces juntamos todos los ingredientes para que nuestro inconsciente corporal paralice el deseo e incluso -la necesidad- de tener relaciones sexuales con la pareja.

Hasta ahí, ya no podemos respirar tranquilas. Mantengamos la respiración que aún hay más…

Añadamos a todo esto la combinación de noches de sueño interrumpidas, la presencia constante del bebé, el cansancio y que te ves antimorbo total. ¿Para qué queremos más?

Ahí es cuando, si no has tenido la suerte de que te lo hayan avisado en las clases preparto o la matrona haya insistido en el tema, consultas tímidamente en los foros para no sentirte un bicho raro o si eres más atrevida, hablas con alguna amiga mamá y punto y redondo, que de seguro, habrá pasado por lo mismo o algo parecido. Lo que sea con tal de que tener tu propio grupo de pertenencia con el que desahogarte como “mamá asexuada busca desesperadamente su libido escondido”.

Supongamos que decides hablar con tus amigas. Estará la que te cuente que para ella ha sido relativamente más fácil de lo que pensaba y que no ha perdido la libido ni las ganas, aunque haya bajado la frecuencia a una o dos veces por semana- ¿A eso lo llama bajar? En fin, no es que haya muchas a las que les pase, pero haber las haylas.

Luego habrá quien te diga que sus pechos antes eran su parte anatómica más erógena y ahora no se los puede tocar nadie salvo el bebé ni con mando a distancia.

Otras tantas que te jurarán portodoslosantos que los geles vaginales con base de agua ayudan mucho y que los ejercicios hipopresivos (¿hipoqué?) son importantísimos.

Tú que vas tomando nota de todo, ¡pues nunca se sabe! te quedas con la cara descolocada cuando te dicen: y por supuesto no te olvides de Kegel, para fortalecer el suelo pélvico. ¿Kegel? ¿Quién este señor y por qué me habla de suelos cuando lo que quiero es colgarme de un techo?

En fin, como la experiencia es la madre de la sabiduría, con paciencia vamos percibiendo que “mal de muchas… consuelo que relaja, oiga” y así vamos tirando.

Así estamos y como los consejos no son la panacea porque – lo que sirve a unas a otras ni le hace cosquillas-, pero son gratis y de vez en cuando ayudan, en el siguiente post de las próximas semanas os daremos unos cuantos.

…ya podéis soltar el aire 🙂

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