Mama Teta

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No, este no es un post sobre lactancia, al menos no sobre métodos, ni beneficios, ni para convencer a nadie de nada. Yo no soy ni más ni mejor que nadie, así que no voy a dar lecciones.

Cuando me quedé embarazada no pensé en la lactancia, al menos no tanto como debería, siempre creí que era cuestión de parir y punto redondo, el bebe nacía y comía. Pero las cosas no son tan simples y cuando nace, con todo lo que el parto supone, la alimentación se convierte en un auténtico lastre, en eso lo ha convertido una sociedad desinformarda, entre las que me incluía.

Las razones son lo de menos, lo que importa es que yo de teta no tenía ni puñetera idea y te ves recién parida, con ese bebe de apariencia de 8 meses que te imaginas, en una silla mecedora de madera en una maravilloso habitación de dibujos Disney. La realidad es algo distinta. La realidad es un bebe que ni abre los ojos para mirarte, que no sujeta ninguna parte de su cuerpo, que solo llora y que sólo se calma con la teta, un sofá chorretoso, en el que con un montón de cojines luchas contra las contracturas que te provoca el bebe en brazos y con unas pintas, por lo general, nefastas.

Procesos al inicio viví muchos, viví momentos de grietas, sangrado, dolor, mucho dolor, viví una perla, una obstrucción en uno de mis pechos, pero sobre todo viví una sensación de esclavitud, de servilismo hacia mi bebé que complicaba aún más mi aceptación de la maternidad. Y es que la teta es un todo para ellos que cuando nadie te lo ha explicado te hace sentirte sólo como eso, como una enorme teta gigante, que no sirve para nada más que para estar con su bebé colgando y sus pechos al aire.

Momentos de querer dejarla he tenido muchos, momentos de crisis de lactancia, de noches interminables, de no saber si se queda con hambre, de no saber si tu leche alimenta.

Pero por fin luego llegó el asesoramiento, el taller de lactancia que salvo una parte preciosa de mi maternidad, que me ha hecho amar ser una teta gigante, un todo para mi bebé.

Momentos de amar la lactancia son muchos más, su mirada mientras mama, calmar su llanto, oírle tragar, sentir su calor contra mi pecho, su mano abrazando mi dedo, su subida de peso en la báscula, dormirle, abrazarle, hacerle cosquillas y que se ría, a carcajadas, con el pezon en la boca, jajaja; que te espere porque la teta va antes que la verdura, el filete o la fruta, por que la teta es mamá, porque mamá es la teta.

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