Las mujeres víctimas del sistema

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antisistema madre y punto redondo

Sí, me has oído bien; las mujeres somos víctimas del sistema; y no sólo de este, sino de todos, de todos los sistemas políticos y sociales que han existido a lo largo de la historia y sino, echemos un ojo… Así empezó Charo el último café que nos tomamos, mientras sacaba de una bolsa unos muñecos de madera y un montón de carteles…y es que si recordamos tiempos de cavernas, tendremos una imagen de hombre asociada a la caza, al trabajo fuera del hogar, una mujer que se queda en la cueva criando a los hijos, normalmente en compañía de todas las mujeres de la comunidad; un sistema primitivo que contaba con las facultades físicas de ambos sexos; el hombre, más corpulento y capacitado para la lucha física y la mujer; con su enorme y poderosa capacidad para albergar en su útero durante nueve meses al futuro de la especie y de amamantarlo hasta el destete natural y así mantenerlo sano y salvo sin necesidad de más recursos que su propio cuerpo.

La naturaleza es sabia y ya lo hemos dicho infinidad de veces, pero la sociedad ha ido evolucionando y lo ha hecho desde las cavernas, dejad que me apoye en la metáfora para deciros que una buena parte de la sociedad nunca salió de allí. Y es que las distintas civilizaciones han ido aportando diferentes estilos de vida, de comodidades, de necesidades y con ellas nuevas formas de crianza; pero ninguno de ellos ha beneficiado nunca a la mujer.

Y hablo de beneficio en el sentido más literal de la palabra, sin beneficios para la mujer, véase, sin cobro, sin pagas, sin sueldos por hacer lo que hace. El sistema siempre entendió que el cobro era equivalente al tamaño de la pieza cazada y nunca al número de bebés criados ni mucho menos, al número de ciudadanos y trabajadores aportados.

El tiempo de crianza no vale nada, el coste por amamantar, criar, educar, cuidar es, ha sido siempre, 0.

No quiero entrar en polémica política, pero sí que recapacitemos y pensemos en qué hace una mujer por la sociedad y qué es lo que recibe a cambio. A diario me encuentro con madres que han dejado de trabajar para cuidar de sus hijos por no resultarles rentable económicamente una guardería. A diario me encuentro con madres que no son contratadas por sus “exigentes” horarios. A diario me encuentro con una sociedad que habla de igualdad olvidando que nosotras somos las que parimos, las que criamos a pecho (si queremos) y las que, la mayoría de las veces dejamos el trabajo a un lado para escuchar la llamada del instinto y ser madres a tiempo completo.

El hombre en cada sociedad, en cada civilización ha sido siempre “el guerrero”, el cazador, el trabajador externo y por ende, el que se lleva los reconocimientos, el que se lleva los premios, los títulos, el sueldo; el único que parece tener el tiempo remunerado. Su hora tiene un precio estipulado y su autoestima se sitúa en lo más alto.

La mujer, la que se ve obligada ha dejarlo todo por sus hijos, la que no lo deja y abandona sus aficiones, sus amistades, su tiempo, recibe por su hora 0€.

Y ¿cómo podemos cambiar esto?, es una buena semana para preguntárselo. Durante la revolución industrial nos aseguraron igualdad y salimos a la calle a luchar por nuestra libertad laboral, después lo hicimos con los estudios y aún ahora peleamos por que los sueldos sean iguales entre hombres y mujeres, aún hoy peleamos por ser consideradas para puestos de dirección, reclamamos una justicia social asociada a las madres que crían a sus hijos porque sus oficios no les permiten compatibilizar. Sin embargo, nos resignamos a que la ardua tarea de la crianza siga teniendo coste 0, a que nadie valore lo que hacemos y lo que no ganamos por hacerlo, si criamos no trabajamos y no cobramos.

No pensemos que esto es arbitrario, no; esto es así porque así lo hemos decidido, por que así lo han estipulado a lo largo de la historia; la mujer en casa, sin ser valorada, aunque el lugar en el que esté es lo de menos, lo que importa es el valor de lo que hace con su tiempo. En serio, ¿de verdad creemos que la sociedad va a durar así mucho tiempo?, ¿cuánto más podemos aguantar en sociedades con estos índices de natalidad? ¿cuánto más sin entender que el futuro son nuestros hijos?…

Señoras, a mi no me gusta el sistema, empecemos por concienciar a nuestros hijos, con un poco de suerte, sus hermanas, tendrán algún día una oportunidad.

 

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Charo Sánchez
Mujer con experiencia Colaboradora en la sección “Un cafe con Charo”

3 COMENTARIOS

  1. Si, la sociedad no cave duda ha cambiado. Ya no vivimos en cavernas, ahora tenemos viviendas dignas. Si, con ascensor calefacción y aire acondicionado acondicionado.
    Pero nos engañamos cuando pensamos que cambiaríamos el carro de la compra y las bolsas del mercado por maletines con nuestro portátil. Noooo eso no ha sido así, ahora di, llevamos nuestro maletín con nuestro portátil, pero también nuestro carro de la compra y-o bolsas del mercado, es decir, cargadas hasta los dientes o como diría mi madre “como una auténtica burra” . Pero ese cambio a pasado a ser otro más triste, el de la mujer “FLORERO u OBJETO” .
    Últimamente vengo observando que en la mayoría de las recepciones hay una Srtas. muy lindas muy delgadiras, con unas melenas muy colocadas y con voces suaves y melosas. Es decir físicamente caso perfectas, lo de inteligentes ya es otra cosa, porque la imbecilidad esta perenne en ellas. Hace unos días tuve que acercarme a unos grandes y conocidisimos almacenes de esta mu ciudad llamada Madrid., llevaba un libro electrónico que había empezado a fallar, había muchas Stas. de estas y algunos caballeros, me fue muy difícil encontrar a alguien que pudiera atenderme, el coqueteo estaba presente en todos los stam del departamento. Por fin me llene de fuerza y me acerque a una de estas monas Stas. y le conté lo que iba buscando con bastante desgana cogio el aparato to y se fue a una caja tuve que explicarle el manejo del aparato en cuestión (aunque este esta comercializado en dichos almacenes) porque ella no sabia como se manejaba , tampoco sabia como debía hacer para rellenar el informe para la empresa donde había que enviarlo tuvo que preguntar a una compañera, la cual tampoco sabia… con lo cual tubo que ir a una caja diferente, sin una explicación salio se fue con mi aparattío y yo me quede esperando (claro al ser más inteligente que ella comprendi que se iba a que alguien hiciera su trabajo).
    En aquellos minutos de espera estuve observando a toda la parte que mi vista alcanzaba a ver de aquel departamento. Todo eran rositas y coqueteo e idas y venidas de ¿caballeros? De aquel departamento panoneandose delante de la presa… Patético, si, auténticamente patético.
    Me que pensando porque aquellos almacenes tenían semejantes ineptas en su centro… y claro enseguida caí en la cuenta , es el departamento es de “ELECTRÓNICA” y La publicación del verano me ha gustado muchísimo, como todo lo que escribes y no porque tu seas quien eres, no, sino porque esta muy bien redactada y porque es cierto cuanto dices.
    La vida tiene como bien dices cuatro estaciones todas son bonitas si se supiera sacar de ellas el verdadero jugo, pero tristemente cuando las estas viviendo no las sabes saborear, pero no las saboreas porque al contrario que con las del calendario no sabes cuando va a llegar el cambio de cada una de ellas.
    El cambio simplemente llega, y te das cuenta de que ha llegado cuanto estas ya inmersa en el, cuando ves que tu cuerpo ha cambiado, de niña a mujer, que te crees tu una mujer, pero no es así. Cuando en tu cuerpo descubres que le ha llegado la primavera te crees una mujer, eres como esos capullos a punto de rebentar que todo el mundo admira y fotografía que nos volvemos y nos paramos a recrearnos en su belleza.
    Y nos creemos que podemos comernos el mundo, si eso nos creemos, pero la realidad es otra muy diferente y es que si nos despistados, es el mundo quien nos come a nosotros.
    Y cuando se acerca el verano ese que tememos y deseamos a un mismo tiempo, ese momento pleno, entonces es cuando estamos llenos ya de conocimientos, nuestra mente y nuestro cuerpo parecen estar en consonancia, y lo están, al menos más que durante la primavera. Entonces llega el momento de disfrutar de la vida… pero volvemos a cometer el mismo error que en la llegada del verano, que no nos damos cuenta de que es otoño hasta que no vemos caer las hojas de los árboles, hasta que no vemos que ya no hay tantas flores en los campos, hasta que no nos damos cuenta que el tiempo, es más gris, el azul del cielo menos intenso, los días más corto…
    Pero no todo es eso, el otoño se llena de colores increíbles, colores que sin saber porque invitan al romanticismo.
    Y los cuerpos como el otoño empieza a cambiar, se hacen más duros menos flexibles, pero no por ello menos bellos…
    Y la vida se ve de otra manera, momentos de nostalgias de aquella primavera que se fue, y recuerdos de ese verano autenticos, felices , alegres aun presente en algunos de esos primeros días otoñales, y a partir de ese momento te das cuenta de que ahora es otra etapa que hay que disfrutar de manera diferente pero no por eso menos bonita, más tranquila, más sosegada… y todo se ve diferente los árboles ya no tienen hojas pero siguen siendo hermosos, las flores son otras pero también bonitas y decorativas.
    Y pasamos al invierno… plás… ya esta aquí… la nostalgia de las estaciones primavera, veranl otoño…
    y los recuerdos pasan por tu cabeza y algunos te hacen reír otros llorar de emoción y otros menos agradabes en los que te preguntas el porque de algunas cosas. Pero ya no hay vuelta atrás estas como los árboles despojada de tus bellas y verdes ojas pero con una belleza distinta y como la cocina con distinto tipo de comidas más fueres, más sabrosas, más elaboradas, pero a su manera siempre hermosas.
    Y llegará otra primavera aunque en esa serán otras las flores, otros los vientos… y así vuelta a empezar pero con plantas nuevas, renovadas cortados los viejos tallos, podado los árboles para que vuelvan a se hermosos… quien ¡compra más de estos aparatos? Los hombres, si, porque hay un cierto tanto por ciento de mujeres que siguen siendo machistas o imbéciles, que siempre necesitan que sea un hombre el que se los compre o le acompañe a comprarlos porque ellas no ” entienden de esas cosas ”
    Sí, el mundo entero sigue siendo machista.
    Y si nos pi emisión a pensar todavía más… esta el caso de las viudas, a esta parte de la sociedad no le ayuda nadie y esta olvidada, es mejor así después de todo son mayores y no tienen ya fuerzas para gritar o para luchar, simplemente se conforman quizá porque ya están hartas de tanta lucha por la vida.
    Han criado a sus hijos, han organizado la casa, ha sido los pilares de la familia… pero ya son “VUEJAS” que más da, ya no van a dar guerra ¿y para qué? Se preguntan ellas… no merece la pena… se contestan así mismas.
    En fin hay tanto de que hablar en este tema…
    EL MUNDO SIGUE SIENDO MACHISTA
    .

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