Las crisis

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Aún hay más, si, y es que el bebé tiene mucho que decir todavía, tiene que crecer, que desarrollar su mente, salirle los dientes, aumentar la producción de leche…el bebé tiene que hablar, pero como no sabe, lo hace a su manera y en nosotros está entenderle y atenderle, porque si no sólo conseguiremos un estado histriónico en el que entraremos en el bucle de la incomprensión y el cansancio infinito.

Si estableces lactancia materna exclusiva el tema es el siguiente, siempre hay leche suficiente si alimentas a demanda, pero a demanda significa que igual que tú vas a la nevera cada vez que te entra hambre el niño quiere teta cada vez que tiene hambre, o sed, o sueño; porque la teta es el cordón umbilical que mantenemos con el bebé una vez que nace. Pensar que han pasado 9 meses en tu útero y cuando salen van a quedarse dormiditos en la cunita sin llantos ni peticiones es a mi entender, absurdo, pero todas las que no entendemos mucho de bebes hemos cometido el mismo error al principio.

“Sólo quiere brazos”, “no puedo ni ir al baño”, “no puede dejar de verme (u olerme)” son frases que si no tienes mucha idea dices llena de razones para buscar un apoyo que te diga, “pues déjale que llore y ya se acostumbrará”. Aunque en el fondo de mi alma al principio buscaba escuchar esa frase como una opción, sabía que nunca sería capaz de dejarlo llorar; llámenme tonta, yo soy así. Y es que acostumbrarse a llorar no es algo que quiera yo enseñarle a mi hijo. Yo con casi 34 años, no quiero acostumbrarme a estar triste, ¿por qué iba a querer eso para mi bebé?

La madurez mental que te lleva a relacionar: “mi madre no me coge para que aprenda que a veces en la vida uno no tiene lo que quiere”, me temo que llega bastante más tarde… Así que la excusa de que hay que enseñar frustración y demás cosas del desapego a los bebés, lo siento, pero no cuela.

No obstante si tu opción ha sido el chupete y el biberón los niños encuentran algo de consuelo en ellos sin necesidad de que te saques un pecho, pero aún así, habrá muchas ocasiones en las que simplemente necesiten que los acunes y los abraces, les des simplemente ese calor, esa respiración y latido que sintieron durante 9 meses y les quitaron de golpe.

Si la teta es tu opción el incremento de leche no es añadir 20 ml más de agua a tu dieta, como harías a un biberón, el incremento es añadir horas de teta, muchas, a veces días de teta, porque funcionamos cual mercado bursátil y a mayor demanda más se incrementa la oferta y que aquí no sobre ni gota.

Así, hay muchas páginas en las que se pueden consultar cuales son las crisis de lactancia mas típicas y en qué tiempos aproximados se dan, aunque por supuesto, los bebés no son relojes y no todos son iguales, léase como una aproximación y no como una regla obligatoria.

A los 15/20 días, al mes y medio, a los tres meses y a los 6 son las más llamativas por ser momentos en los que el bebé a aumentado el tamaño de su estómago o la leche cambia de sabor por añadir diferentes nutrientes, o la teta fabrica la leche de otro modo, o la alimentación complementaria aparece sin que ellos entiendan que eso alimenta también…

Por supuesto entre medias hay cólicos, dientes, vacunas, cambios de estación, algún virus y mucho, mucho desarrollo motriz y mental, aquel recién nacido que apenas abría los ojos ni se movía pasa a poder coger cosas, verlas, investigarlas, llevárselas a la boca, cogerse los pies, saber quien es mamá e incluso balbucear y sentarse. Todo en un tiempo récord. ¿No creéis que es la cosa como para llorar y pedir mimitos?

Pero la cosa no acaba ahí, a los 6 meses, todo sigue. Más dientes, comienzo del gateo, comprensión del concepto apego, comienzo a andar. Cada etapa, cada logro, necesita el apoyo incondicional de mamá o cuidador, de una mano de confianza que le enseñe al bebé que la vida es dura pero te voy a ayudar porque soy mamá. Investigar el mundo es complicado, pero si estás solo debe serlo más. Imagino que ahora tuviera que irme a Estocolmo, (que la elijo no por lejana sino porque no conozco a nadie allí), me marcho, sola, sin idioma, sin dinero…lloraría echa un ovillito en el aeropuerto hasta que me dijeran donde queda la embajada para pedir auxilio. Nuestros bebés tienen algo que de mayores perdemos en muchos casos, valentía, pero cuanto mayor sea nuestro apoyo y comprensión mayor será ésta.

Las crisis de crecimiento, sean mentales o físicas no son fáciles y con una crianza en apego se hacen “aparentemente” más sufridas, porque a todas horas estará en el pecho o en brazos, demandando, lloriqueando si no le coges; pero, ¿quién me garantiza a mi que mi bebé va a entender que mamá le está enseñando que a veces en la vida estará sólo, que no siempre conseguirá lo que quiere y que la autonomía e independencia son lo mejor porque mamá a veces esta cansada? El desapego en bebés solo trae frustración para los padres, para los pequeños y sordera por llanto agudo.

Los padres no somos esclavos de nuestros hijos, al menos nunca me he sentido asi…lo tuve por amor y ningún tipo de sacrificio que conlleve debería hacerme infeliz. Cansada, si, desesperada por no saber que le pasa en algunos momentos, con contracturas hasta en los dedos de los pies por tenerle en brazos todo el día, también, pero esclava nunca.

Dicho todo esto si estas embarazada, una vez más, no te asustes, porque el lema es “todo pasa”, las crisis pasan, los dientes salen, el bebé crece… Si ya tienes un renacuajo en casa sabes perfectamente de lo que hablo!

Lo que es mas que evidente es que los niños “hablan”, no como nosotros, a su manera, y debemos escucharlos, entenderlos y atenderlos porque lo que pase ahora determina mucho de lo que será después.

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