La sociedad

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Estamos rodeados, manos arriba porque como tengas un concepto, una maternidad idealizada, una idea de maternidad, te la robamos, te la machacamos, te la devolvemos destrozada y te abandonamos con una sonrisa malévola esperando a ver cómo te recompones.

En realidad creo que la sociedad hace esto con cualquier idea, con cualquier forma de vida. Tendemos a agruparnos en sectores en los que nos posicionamos, hacemos cuadrilla y nos hacemos fuertes para pelear, para pelear con el resto de cuadrillas, de opiniones diferentes o de modos diferentes de enfrentar la vida.

El problema es que la maternidad empieza por un período susceptible emocionalmente, así que las críticas y los consejitos pasan, en la mayoría de los casos, a ser puñales que se clavan en el corazón de una recién estrenada madre que parecía tener las ideas muy claras hasta que parió y el mundo se le echó encima.

Uno de los mayores consejos que recibes es “no hagas caso de los consejos”, ¿y entonces? ¿De qué estamos hablando? Te da consejos la gente que bien te quiere; la cercana, a veces sin quererlo, te produce más dolor. Pero es que también te dan consejos los lejanos, los vecinos, los compañeros de trabajo, ¡¡el panadero!!. TODO EL MUNDO.

Y yo eso, lo he llevado, lo llevo, muy mal. Por mucha experiencia que tenga nadie cuando tomas una decisión, un modo de actuar con tu hijo, no te hace falta un pepito grillo que te advierta de las maléficas consecuencias de tus artes; “no le cojas en brazos que se acostumbra”, “déjalo llorar que si no te va a hacer chantaje”, “no duermas con él que luego no hay quien le saque de la cama”. Es una orden vestida de consejo, porque ya sabes que después, cuando dejen de hablar contigo, te estarán criticando si no les has dado la razón.

Luchar contra las opiniones de los demás es un error, un error que yo he cometido durante los primeros meses y que aún cometo ahora. Luchas dando tu visión, ofreciendo explicaciones, razones y sólo gastas fuerzas porque el que te escucha ya tiene una idea preconcebida de las madres que hacen las cosas como tú. He llegado a recibir respuestas del tipo: “cómo se nota que eres primeriza”, “debes tener mucho tiempo”, “es que la teta está de moda”…

En conclusión, yo pensaba que quería ser madre de una manera, mi hijo me ha ido haciendo de otra y la sociedad te marca otra distinta, así, los primeros meses pasan debatiéndote entre opiniones, artículos, referencias y sentimientos, porque al final, la mayoría de las decisiones que tomas como madre van guiadas por lo que en ese momento sientes. Yo no programé hacer colecho, la necesidad de dormir, de calmar a mi bebe, de alimentarlo, me ha llevado a ello; le cojo en brazos porque se me encoge el alma al verlo llorar, le doy teta aún porque me encanta verlo comer, relajarse, porque me hace sentir tremendamente poderosa.

Así que, si tienes un consejo sobre cómo debo criar a mi hijo, sobre qué  tipo de madre debo ser, guárdalo, porque probablemente haya madres de muchos tipos, madres de apego, madres marsupiales, madres modernas, madres disciplinadas, madres gobernadas por estilos de vida y modas; pero esta que escribe, ésta, sólo es una madre y punto redondo.

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