La realidad

2
296
post-3-madre-y-punto-redondo

Debo decir que todo lo que recuerdo de los primeros 15 días de ser mamá es como una nebulosa, una nube de sentimientos, de sensaciones, de dolores, de congoja, de llantos, de soledad; si, soledad, porque la compañía presencial en el postparto no ayuda. Lo que una mujer recién parida necesita a su lado es alguien que no la juzgue, que no la trate como alguien débil, que no la mire por encima del hombro como si la experiencia fuese lo único que te hiciera falta, no. Una recién parida necesita a su lado a un desconocido que le explique lo que le está pasando, por qué le pasa y que se pasará.

Probablemente la palabra principal que describa esos 15 días sea MIEDO, miedo a hacerlo mal, a no tener leche, a que a tu bebé le pase algo por tu cabezonería con la lactancia, miedo a los baños del pequeño, miedo a caerte por las escaleras con él, miedo a la cuarentena anormal, (nadie me explicó lo que era normal), miedo a la infección de los puntos, (que también la tuve), miedo.

Pero el peor miedo es el miedo a llorar y que te juzguen, miedo a sentirte como una miserable por sentirte con miedo, miedo al miedo, miedo a no despertar en un llanto de tu hijo por tu agotamiento extremo, miedo al qué dirán, miedo a ti, a tu mente, a tu mala conciencia por querer estar en otra parte, por querer ser otra persona, miedo por pensar que te has equivocado, que tú no estás hecha para ser madre, que debe ser otra pasta la que las compone, por que tú no puedes con ello.

He leído mucho acerca de depresiones post parto, incluso pregunté por si yo la tenía, no, aquello no era depresión, aquello tenía un nombre, HORMONAS.

Sean cuales sean las razones, no importa, lo que importa es que hay madres que sentimos estas cosas, estas que nadie cuenta, estas que nadie enseña. Nadie te dice que cuando nazca tu criatura no vas a poder hacer tus necesidades sola, ni asearte, ni mantener una conversación, nadie te dice que cuando te quedes sola morirás de sed por que el nene se durmió en tus brazos y no puedes levantarte sin despertarlo, nadie te dijo que por la misma razón tardarías en desayunar horas, te pasarías horas queriendo ir al baño. Lo mejor es que cuando lo cuentas siempre hay alguien que te dice -Pues ve con él en brazos-, ¿en serio?, ¿poner en peligro el descanso que tanto he deseado por una miserable orina?, no, oiga! mi vejiga es de acero!

La realidad es que cuando te acuestas cada noche lo haces con la tristeza de saber que el día siguiente será igual, exactamente igual en el mejor de los casos, por que también puede ser peor, también puede ser que el día siguiente encierre más llantos, más insomnio, más dolores o más infección. Así que te abrazas a la almohada y lloras, lloras en silencio tu desdicha, tu miseria, tu desvergüenza, por ser una madre que no parece merecerlo, una madre que no piensa mas que en sí misma, en su bienestar. Y miras a ese ser diminuto que solo se calma con tu calor, con tu pecho, contigo y te hace sentirte aún más miserable por no ser capaz de disfrutarlo, por quererle tanto y sentirte tan mal a su lado, por llorar en vez de reír, por ser infeliz.

Pero fue un día, cuando no podía más, cuando mis necesidades me forzaron a subir a la planta de arriba, dejar a mi bebe en una hamaca con música que lejos de calmar su llanto lo incrementaba; me hice un ovillo y lloré, grite en llanto, lloramos juntos al unísono. Por mi cabeza pasaban tantas cosas impronunciables, tantos lamentos…pero de pronto, cuando gasté todas mis lágrimas, abrí los ojos y le vi, en silencio me miraba sin verme, me escuchaba, me esperaba y entonces sentí que mi vida ya si tenía un sentido, que todo aquello solo merecía la pena por él y que en algún momento aquello tendría que pasarse, que aquello tendría que ir a mejor.

Ese fue el día en el que por fin me hice madre, el día que mi centro de gravedad cambió para hacer mi mundo un poco más pequeño, pero más completo y más feliz.

2 COMENTARIOS

  1. Guauu!!! Me a encantado, es lo que senti. Sobretodo con el primer hijo, pues con el segundo hijo cuando lo vas a sentir lo conoces , lo coges y lo eliminas, y disfrutas en lugar de undirte. Un besazo

DEJAR UN COMENTARIO