El maravilloso mundo de los juguetes

0
348
post-20-madre-y-punto-redondo

Después de unos Reyes Magos cargaditos de regalos los padres disfrutamos del maravilloso mundo de los juguetes con cierta ilusión al principio, nostalgia después y desasosiego al final; y es que hasta que uno llega a poder regalar a su hijo los juguetes que de verdad molan pasan unos cuantos añitos…

Antes de los juegos con plastilina, que personalmente me encantan, con cocinitas, coches teledirigidos, laboratorios de investigación y creación hay todo un mundo de juguetes para motricidad no tan fina, cargados de luces, teclas enormes, agujeros con formas, miles de piezas y un montón de canciones ñoñas.

En nuestro caso nunca nos ha gustado la abundancia ni las pijaditas, somos más de método montessori donde se inicia el juego con el descubrimiento inicial de tamaños, formas, colores y pesos, vamos, los cubos de grande a pequeño de toda la vida y la caja con aberturas con formas de cuadrado, círculo, triángulo y estrella. Rojos, verdes, amarillos, azules y piezas que sirven para encajar, tirar al suelo o simplemente chupar, algo en lo que nuestro pequeño y las dichosas muelas ponen gran interés. Pero estas navidades los reyes decidieron que sin demasiada abundancia iban a abrirnos un paraíso de aventuras didácticas y nos regalaron la clásica mesa para empezar a ponerse de pie con un montón de actividades, que los niños de hoy en día tienen su primer portátil con su ratón y todo adherido a esta mesa a la que no le falta un teléfono, un piano y un libro. Debo decir que la mesa da un juego espectacular porque el millón de teclas que contiene son aptas para las manitas de mi diminuto acompañante. También tenemos un coche con muchas piezas que encajan con formas por las ventanillas, una casa con su farola que se ilumina, su timbre, ventana y tejado abatible, un circuito de coches de bebés con “greta la furgoneta” que tiene una marcha increíble, una moto con sirena de bomberos y un cajón de bloques enormes también para bebes.

Que no son muchos, que son los justos, pero que a mi me parecen multitud cuando al pequeñajo le da por sacarlos todos a la vez y desperdigarlos por el suelo. Y no digamos ya si además le da por tenerlos a todos encendidos y cantando. Los hay chillones, los hay de término medio y lo hay muy listos que les puedes regular el volumen. Los hay que se apagan solos por la falta de actividad y los hay de los que de vez en cuando emiten algún sonido para llamar la atención del chiquitín y que retorne a la juerga. Todos muy didácticos con sus canciones del abecedario, los números, sus sesiones en plan barrio sésamo con arriba abajo, enciende apaga, abre cierra. Canciones sobre flores, amigos que vienen a jugar, llamadas imaginarias…

Pero cuando este mini mundo te atrapa en sesiones interminables de juego llega un momento en que aprendes las canciones y hasta las cantas mientras haces la colada y sin niño, que hay veces que me descubro tarareando un “¿qué tal como estaaaaaas? Yo bien ¿y tú qué tal? ¿Te vienes a jugar? Ahora vooooooy” sinceramente, nunca lo había imaginado, yo , que tanto me gusta cantar la ultima de Manuel Carrasco…pa lo que hemos quedao!

No obstante, después de varios días terminas hasta por analizar los tonos y las voces; de mujer mayor en plan Profe, de niña engreída, de niño chiquitito y cariñoso, de niño mayor…y no dejo de imaginar a las personas que dedican su vida a grabar estas canciones, ¿ganaran suficiente con este empleo o se dedicarán a algo más? ¿Se habrán presentado alguna vez a operación triunfo? ¿Doblaran películas?¿cuando llegan a casa les cantan lo mismo a sus hijos? De verdad, con todo mi respeto, pero pasadas las 5 repeticiones en bucle me resultan bastante molestas! Pero sin acritud, eh? Que ya sé que es lo que toca…

Luego no hablemos de ese momento siesta en el que el niño se queda casi dormido inesperadamente y resulta que hay varios juguetes activos, casi siempre con la mala suerte de que son justo los que se despiden al apagarlos y los que llaman la atención después de un rato de inactividad;ese momento es de tensión, nerviosismo, colocas al niño en el carro o cuna y procedes a levantar el juguete en verticalidad total, que no se vaya a abrir una puerta, que no note que le has tocado, alcanzas el botón de apagado y lo mueves rápida y firmemente para que no haga ruido al pasar por las 5 opciones de juego, si, 5, porque los niños de 12 a 36 meses pueden jugar o cantar o aprender o aprender ingles o solo iluminar bombillas. Casi siempre el modo jugar es el más usado por mi hijo, la última opción, la que se sitúa más lejana del off…

Si el juguete es de los que se despide es mejor no apagarlo y simplemente rezar por no tocarlo en un descuido; gracias a dios los que se despiden no son los que te recuerdan que están encendidos porque si no estaríamos obligados a apagarlos e interrumpir el sueño apacible de la criatura con un gritón en tono infantil “adioooooos”

Muchas son las cosas buenas de los juguetes que tantas horas de entretenimiento nos aportan ante la desesperacion y el aburrimiento de un invierno que se hace largo y un ya cercano año de edad…esperomos que por el cumpleaños tengamos opción de comprar ropa al churumbel o simplemente algo menos sonoro porque si no este año la verbena del pueblo la hacemos en nuestra casa que la banda toca gratis!

NO HAY COMENTARIOS PUBLICADOS

DEJAR UN COMENTARIO