Cuando el embarazo no es lo que esperabas

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Puede pasar, si, que tú embarazo no sea lo que esperabas. Confieso que muchas veces de niña he jugado con mis muñecos, he tenido carritos para pasearlos, hasta un maletín cambiador con accesorios para los biberones (imprescindibles) y para los potitos. Así que, ¿cómo no íbamos a hacernos espectativas?

Mi bebé era muy buscado, digo muy, porque hay gente que sólo busca, yo me empeñé y empeñe hasta que llegó y después de esa explosión de felicidad, de esa alegría, de ese notición, llegó el aborto. El segundo embarazo no fue lo mismo, la ilusión siempre iba acompañada del miedo y después, de los vómitos, los mareos, los ardores, las múltiples pruebas, las limitaciones en la comida por el riesgo a la diabetes gestacional, los increíbles dolores de espalda, la fatiga y las hormonas, que ahora lloro, que ahora río, que ahora me cabreo y ahora ya no sé qué sentir.

Muchas veces he oído hablar a mamás como si el embarazo fuera una enfermedad y no, no lo es; el problema es que nos dibujaron un camino de rosas, lleno de felicidad, felicitaciones, regalos, baby shower y con un final feliz con tu bebé en brazos y nos topamos con la realidad de tener tanto sueño que no tenemos ni ganas de que la gente venga a hacernos un regalo…es como…¿no pueden venir más tarde?

La culpa, una vez más, del marketing. Si, el mismo que pone fotos de bebés de 9 meses en las bolsas de pañales de talla 1, ese mismo es el que nos vende la imagen de una embarazada bellísima que no para de sonreir, con su barrigota preciosa enfundada en un vestido de marca y que lleva hasta tacones. La realidad es que guapas estamos el día que los ardores nos dan un respiro y hemos conseguido dormir suficiente, sonreir, sonreímos, eso sí, pero la barrigota está enfundada en horrible ropa premamá que primero te queda grande y que luego, como te descuides, se revienta cuando te agachas. Los tacones son zapatillas en invierno y chanclas en verano, la hinchazón no da más de sí.

Que no cunda el pánico, el embarazo puede ser maravilloso, incluso con molestias, lo importante es la actitud. Claro, como con todo, uno puede ir a hacer deporte, machacarse en el gimnasio y estar sufriendo con una sonrisa si piensa en lo bien que le va a venir eso a su salud. Pero también podemos quedarnos amargados en el rincón de las pesas mirando lo bien que se les da a los demás y pensando en lo cansados que estamos. ¿Qué varía? LA ACTITUD.

Pero para cambiar la actitud es necesario informar y por lo general las primeras que desinformamos somos las propias mamás, las que ya tenemos hijos, cubriéndolo todo de un tul rosa que lo pinta maravilloso, cuando sabemos que la realidad es más incómoda. Después el legado queda para las matronas y personal médico que debe tomarnos en serio cuando nos quejemos e informarnos de las cosas que son normales y las que no, porque si no el estado de hipocondría puede ser continuo.

En definitiva, el embarazo es bien llamado estado de buena esperanza, porque siempre esperas estar mejor, jeje, no; porque es algo precioso si cambiamos la actitud, si nos paramos a pensar en la maravilla de la naturaleza, en lo poderosas que somos al ser capaces de crear lo que creamos de la nada, porque sinceramente, que no nos vendan pantomimas, un óvulo y un espermatozoide no es ná!.

Incómodo a veces, angustioso otras, feliz en otros casos, cada futura mamá tiene derecho a sentir lo que siente y la libertad de expresarlo, de desahogarse, de despertar de su letargo de nenucos y almohadas bajo la camiseta y encontrarse con la preciosa realidad, fabricar una vida tiene sus achaques, pero afrontarlos sólo puede depender de tú actitud.

Si, ya sé, se habla mejor desde la barrera una vez que ya ha pasado…mi ánimo a las que esperan, la recompensa viene después.

2 COMENTARIOS

  1. Hola. Yo francamente he tenido embarazos de todo tipo, dos de ellos, ( el primer embarazo y el vuarto) fueron terribles,me pasaba el día mareada y vomitando, pero en cambio el segundo fue un embarazo que no note en ningún momento ni gun síntoma. Yo bailaba, cantaba, trabajaba, cuidaba de mi hija mayor salia a pasear en fin parecía que no estaba embarazado y además todo el mundo me decía que estaba guapísima. El tercero fue muy normal, los tres primeros meses con muchos vómitos y mareos sobretodo por las mañanas y lo peor pues que ya había tareas muy importantes que hacer, que era a cuidar de los dos “mayotes” dentro de la Namibia que se estaba creando pero “pequeños en edad”
    Me parece muy bueno lo que describes pero creo que las cosas han cambiado mucho desde mis tiempos a ahora, antes todo nos parecía normal y nadie se quejaba o quizá al tener menos comodidades en las viviendas y en la vida diaria no nos quedaba tiempo para escucharnos tanto como ahora, me vas a perdonar pero creo que las mujeres de antes era mis más fueres o la forma de verlo por mi parte no es ahora para mis recuerdos tan traumatico. Viví mis 4 embarazos de forma distinta y yo lo achacó a mi estado diferente en cada embarazo..
    Pero claro yo hablo bajo el recuerdo y pensamiento de una mujer que vivió estas experiencia hace ya entre 48 y 34 años que es cuando tuve mi primer embarazo y el último. Tu ahora lo explicar y lo sientes bajo tu perspectiva de una mujer joven y actual que vive en un mundo muy diferente al mio. Sigue así que lo estas haciendo muy bien. Besos.

  2. Hola Celia! Muchas gracias por contarnos tu experiencia, 4 nada menos! Eso es nivel experto, jejeje.
    Probablemente la culpa no sea de la comodidad, sino de la “mujer” que se ha creado, esa que trabaja igual que el hombre y además tiene que estar guapísima y a la vez fabricando un bebé. Las mujeres nos lo hemos puesto muy difícil a nosotras mismas, así que el embarazo, en muchos casos, se convierte en un estorbo para nuestra vida todoterreno en la que NADIE nos había preparado para ser mamás, si no para ser ejecutivas, empresarias y profesionales en general.
    En fin! Muchos casos y muy diversos! Lo importante es que cada una se sienta libre de expresar lo que siente sin ser criticada por ello o menospreciada.
    Un besazo

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