BLW o… come trozos tú mismo y déjate de idiomas.

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Una de las cosas que menos soporto en esta vida son las siglas y más cuando son en otro idioma, pero el remate es cuando son para decir algo tan simple, como lo es el comer trozos. Sin embargo la sociedad así lo quiere, suena mejor, más comercial y por lo tanto más vendible. A lo mejor por eso está tan de moda y yo soy una “fashion victim” más, que ya que estamos con el inglés hagámoslo con todo.

Cuando empezó el momento AC, jeje, usease! alimentación complementaria, me planteé la posibilidad de emprender el camino de lo sólido directamente y así lo hice. Debo decir que me informé poco o nada de inicio, algo leí en alguna página de maternidad, pero la verdadera información la adquirí de la experiencia de otras madres que lo practicaban y contaban maravillas.

Nuestro empiece, como marcan los patrones, fue con fruta y verduras, seleccioné frutas que fueran blanditas y dulzonas para llamar su atención, sin embargo lo que realmente le gusta al pequeño es el self service y de texturas no hay que preocuparse por que les encanta la variedad y, de hecho, de eso se trata. Así que pasamos de la naranja a la manzana y la pera a trozos de tamaño de un dedo meñique, forma de palo, para que nos entendamos y así fomentar no sólo el gusto por la alimentación y querer probarlo todo, sino también, la motricidad fina, algo que debo decir es totalmente sorprendente.

Mi hijo pasó una a una por las variedades de verduras y frutas, sin decir no a nada, todo lo prueba, todo lo saborea, aunque, evidentemente, unas cosas le gustan más que otras, como a todo el mundo.

Un poco de carne guisada con muchas verduras, pescado al vapor con verduras al vapor, sopa con sémola, arroz, lentejas, cocido, esta ha sido su dieta base, por supuesto, siempre acompañado de su pan y sus galletas “maría” para el desayuno, un básico que nunca falla. Yogures naturales de los de toda la vida, y según se van introduciendo alimentos aumentas posibilidades.

¿Miedo al atragantamiento? Pues que se te quite, por que los nenes tienen su límite de arcada en la mitad de la lengua, mientras que los adultos lo pasamos hasta la campanilla, su instinto identifica si el alimento es demasiado grande para profundizarlo más, pasada la mitad de la lengua, si no ha sido triturado en la medida de sus posibilidades lo devuelven hacia adelante y vuelta a masticar. Eso si, la capacidad para pasar un alimento de un lado a otro de la boca llega con la experiencia, no el primer día, pero si no practican, no aprenden.

En mi caso, en algunas ocasiones me desesperé por que lo que comía era poca cantidad, pero es que los niños tienen derecho a elegir lo que ingieren, si les apetece o no comer y si es su hora o no, así que resolví estas angustias con paciencia, no dejando de ofrecer alimentos y haciéndolo a distintas horas del día, que no hay razón para comer sólo fruta en la merienda o no comer calabacín a las 18 horas, ¿quién pone las reglas? Lo verdaderamente importante es que el niño tenga capacidad para sostenerse sentado él solo, mantenerse erguido y con ganas de comer.

A día de hoy y en resumen, debo decir que estoy muy contenta del sistema elegido, nos evita esas mezclas de potingues, nos ahorra mucho dinero en cosas absurdas como los cereales, ¿acaso no los hay en el pan, arroz, el maíz de las ensaladas…? pero sobre todo, este sistema hace que mi hijo tenga siempre curiosidad por participar de la comida, no es un sujeto pasivo que se limita a abrir la boca, es activo, selecciona lo que prefiere coger de su plato primero y casi siempre prefiere cogerlo del mio!! Nosotros llevamos la misma dieta que él, más sana es imposible, y más ahora que ya podemos introducirle alimentos con sal y azúcar, aunque debo reconocer que yo como sin sal tan ricamente…

Hay crisis, como la que estamos viviendo en la actualidad con la salida de colmillos y muelas, que nos hacen más dificultosa la ingesta de determinados sólidos y en algunas ocasiones se lo trituro o aplasto con tenedor después de cocer pues la textura cremosa le resulta menos dolorosa, pero aún así, él siempre tiene que tener algún trozo en la mano, así que hacemos un remix de puré y trozo y contento el niño y la madre.

Como en todo, el miedo es libre, así que la alimentación de tu bebe debe ser cómoda y segura para ti, entiendo que si están al cuidado de abuelas, guarderías o personas adyacentes no se atrevan a llevarlo a cabo, pero siempre que tengas ocasión te animo a que le des un trocito a tu hijo y le observes, por que es sencillamente increíble ver como estudian el alimento, como lo manipulan con las manos y como lo saborean en su natural textura, color y sabor individual.

¡Oye! pero que cada madre haga lo que quiera! que yo no soy experta, ya sabéis, esta es sólo mi experiencia, la experiencia de una madre y punto redondo.

 

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