Aprendiendo a reciclar

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juguete reciclado madre y punto redondo

Los peques de la casa, son esponjas y absorberán cada cosa, estímulo, gesto, actitud….que nosotros tengamos o hagamos. Por eso, conseguir que nuestros peques aprendan a cuidar y respetar el medioambiente, está chupado, si primero nosotros asumimos buenos hábitos.

En este primer post, me gustaría poder dar algunas pistas de cómo los peques pueden aprender a darle importancia a la tercera de las Rs: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Los niños en los coles reciben cada vez más información acerca de cómo reciclar los residuos, y muchos de los niños que están en primaria, ya saben dónde tirar la mayoría de residuos de la casa.

El concepto de reciclaje no es del todo correcto, ya que lo que todos hacemos en casa no es reciclar, sino segregar los residuos. Con este gesto, ayudamos a los ayuntamientos y las gestoras de residuos a poner “cada cosa en su lugar”. Una vez que los residuos se segregan o separan, su reciclaje es posible en las plantas, donde reciben los tratamientos y procesos adecuados para darles una segunda vida.

Como ya todos sabréis, el juego es un método muy efectivo para el aprendizaje de los niños, por eso, ahí van mis propuestas:

  • Coloca cartulinas de colores en cada uno de los cubos, asignando el verde al cubo del vidrio, el amarillo al de los envases, el azul al cartón y papel y el negro o el naranja al cubo de “resto”. Puedes explicarle dónde tirar cada residuo y así poco a poco identificará dónde va cada cosa. De hecho muchos adultos, todavía tenemos dudas…
  • Puedes repetir este proceso con otro tipo de residuos, como las pilas, los cartuchos de impresora, los medicamentos, bombillas…. El mensaje más importante, es que cuanto menos sea el contenido de nuestro cubo de “resto” mejor estaremos separando.
  • Organiza pequeñas excursiones al punto limpio, para que sepa que es “lo que se cuece” allí.
  • Si vives en una casa o un piso con espacio, puedes adquirir o hacer una compostera casera. En ella puedes introducir los restos orgánicos de la cocina o el jardín, a excepción de la carne, el pescado y los productos lácteos. Tras unos meses de cuidados, obtendrás un abono natural para las plantas. Para los niños puede convertirse en un juego de “magia” y aprenderán como la naturaleza puede transformar algo que ya no nos vale, en un alimento muy nutritivo para nuestras plantas.
  • No tires la ropa usada, puedes dársela a otras familias que lo necesiten más. Comparte con ellos el proceso de selección de la ropa. ¡¡¡Déjales que se prueben tu ropa y que jueguen a disfrazarse!! De esta forma y a través del juego, pueden aprender que la ropa en un armario, sin usarse, ocupa un espacio innecesario. ¿Qué crees que debe hacerse con la ropa?, ¿en qué cubo la meterías? En “resto”, pero recuerda, “el cubo de resto debe estar lo más vacío posible”. La ropa es un material muy valioso y puede reciclarse casi en un 100%. Si está muy vieja, introdúcela en los contenedores del ayuntamiento. Podrás encontrarlos en centros culturales, polideportivos, bibliotecas…

Conclusión:

Estos son sólo algunos consejos, pero hay millones de gestos que pueden ayudarles a entender que cuanto menos tiremos y más eficientes seamos en el uso de los recursos, más saludable, seguro y habitable será nuestro mundo del futuro, ese que dejamos a los pequeños en herencia.

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